Hemos elegido el nombre de Odiseo porque para nosotros simboliza la figura del inmigrante, de quien recorre el mundo y experimenta la alegría o el dolor que causa la acogida o el rechazo de aquel pueblo que lo recibe. Queremos ser como Alcínoo, rey de los feacios, quien en la Odisea de Homero, recibe a Ulises con estas palabras:
Oíd lo que os digo, las palabras que mi corazón en el pecho me dicta. He aquí un huésped que no sé quién es; llegó errante a mi casa, venga ya de poniente o de donde amanece la Aurora, nos suplica encarecidamente que lo acompañemos.

martes, 10 de junio de 2008

Inmigrantes: ¿Invasores o ciudadanos? (III)

Seguimos con nuestro repaso de los tópicos o lugares comunes sobre la inmigración que, en forma de preguntas y respuestas, se ofrecía en el número 152 de los Cuadernos de Cristianisme i Justícia. Recordamos que nosotros sólo ofrecemos la formulación de la pregunta y el resumen que hacen los autores del trabajo. Para las respuestas desarrolladas y razonadas remitimos a la fuente original.

5. Se dice que tenemos que acabar con la migración clandestina, con la migración de delincuentes, contra las mafias que controlan las migraciones clandestinas y con el tráfico de personas. ¿En qué consiste la clandestinidad y cuáles son sus causas?
Es importante distinguir tres órdenes de clandestinidad, para darles respuestas políticas ajustadas. La clandestinidad derivada de la elusión de los controles fronterizos y de la emigración al margen de los procedimientos administrativos, requiere una agilización de las vías de migración regular. La clandestinidad derivada de actividades lucrativas que canalizan la migración al margen de los controles administrativos, requiere la imposición de sanciones proporcionadas. Y la clandestinidad propia de la trata de personas en los flujos migratorios descritos, exige sanciones penales estrictas. En cualquier caso, las políticas de lucha contra la migración clandestina deben basarse en una comprensión de las auténticas causas de las migraciones, y en una humanización del proceso.

6. Se dice que los inmigrantes no nos han quitado puestos de trabajo, sino que han creado empleo y están sosteniendo las arcas de la Seguridad Social. Pero, ¿qué pasará si entramos en un periodo de crisis?
La inmigración reactivó el empleo en España, cuando la opinión común temía que elevase la tasa de desempleo. Es preciso estudiar los cambios sociales y culturales de la población inmigrada, para prever su repercusión en el mercado laboral. Y si se da un repunte del desempleo, es menester salvar el principio de igualdad entre españoles y extranjeros, tanto en la cotización como en la percepción de prestaciones. Y a la vez, será necesaria una política de sensibilización social que evite convertir a la población inmigrada en chivo expiatorio del malestar social.

7. Se dice que la mano de obra y el empresariado inmigrante hacen competencia desleal a los trabajadores y empresarios españoles. ¿Es cierto que perjudican las conquistas sociales alcanzadas con tanto esfuerzo?
Los trabajadores inmigrantes no han competido por los empleos menos cualificados y peor retribuidos con la mano de obra española, puesto que ésta ha ascendido hacia categorías laborales y niveles de retribución superiores. Tampoco son responsables de la existencia de una economía sumergida que es crónica en España. Y su participación en el comercio responde a necesidades sociales nuevas, ligadas a la población inmigrada, crea trabajo y contribuye a los gastos sociales. En cualquier caso, las políticas laborales y comerciales deben velar por el juego limpio y la igualdad de oportunidades.


8. Se dice que los inmigrantes están copando los servicios sanitarios y que sus costumbres hacen difícil el trato por parte de los profesionales. ¿Cómo se tienen que adaptar tanto inmigrantes como servicios sanitarios?
La incorporación al sistema sanitario de cuatro millones de personas en diez años es la causa real de desajustes, y el reto de adaptación al que se enfrenta el sistema. La población inmigrada es contribuyente neta, y por consiguiente sostén del sistema de salud pública. Sus enfermedades responden más a la precariedad de sus condiciones de vida que a cuadros infecciosos portados desde sus países. Hay una necesidad de adaptación mutua de la población general, la inmigrada, y el personal sanitario que toca al acceso a las prestaciones del sistema, a la comunicación lingüística, y a la comunicación de claves culturales sobre la salud-enfermedad y su tratamiento.

9. Se dice que el alumnado inmigrante se concentra en la escuela pública mientras que la escuela concertada los evita. ¿Qué políticas públicas pueden ir orientadas hacia una distribución equilibrada entre todos los centros sostenidos con fondos públicos?
Constatado el desequilibrio de escolarización de inmigrantes entre la enseñanza pública y la concertada, es preciso analizar todos los factores que lo provocan. Las políticas educativas, en lo que respecta a la incorporación de alumnado inmigrante, deben ir en tres direcciones: personalizar la enseñanza para reforzar el nivel educativo de los centros, activar proyectos de educativos que fomenten la acogida de inmigrantes y la convivencia, y promover la respuesta pro-activa de los centros concertados hacia la escolarización de alumnado inmigrante. Este último punto supone dar facilidades económicas accesibles a la población inmigrante, así como favorecer la creación de centros concertados en barrios con densidad de población inmigrante.

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